Un auténtico maestro

Un concepto bastante común y extendido dice que la maestría viene con los años, pues estos aportan experiencia y madurez. Si bien el concepto tiene algo de cierto, es necesario advertir que el solo paso del tiempo no convierte a nadie en maestro. No importa el camino, la profesión, la actividad, sería injusto y poco meritorio reducir las virtudes propias de un maestro al producto del paso de los años. En la maestría se entretejen otros factores: mucha práctica, sentido común, armonía espiritual, conocimientos técnicos profundos sobre la actividad que cada uno desarrolla, fundamentos teóricos sólidos, humor, postura filosófica adecuada y la experiencia que da la vida cuando se vive a conciencia. Es esto último lo que trae aparejada la madurez con sabiduría, que de otra forma no aparece. No es extraño hallar personas mayores inmaduras o personas jóvenes con una madurez sorprendente, y esto es porque lo que sirve para madurar no es sólo cuánto se vive, sino y sobre todo cómo se vive. Siguiendo estas pautas, entonces si, cuanto más longevo mas sabio y por tanto probablemente al final un verdadero maestro.

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