La Alimentación


Es uno de los grandes temas y una ciencia que se desarrolla en forma permanente merced a la gran cantidad de investigaciones científicas en torno a la materia.


Aire, agua y comida. Este es el orden de importancia que debemos respetar para poder vivir, porqué:

-Bastan pocos minutos sin aire, para morir, pocos días sin agua, para morir y unos cuantos días sin comida, para morir.

-Una persona es capaz de ingerir prácticamente cualquier cosa que le permita subsistir en una situación extrema. Esto incluye a casi la totalidad de las especies, tanto del reino animal como del vegetal.

-En condiciones normales, el hombre debería consumir, de preferencia, aquellos alimentos que más se adecuen a su tipología orgánica, con el fin de incrementar la eficiencia del aparato digestivo, optimizar la gran serie de procesos mecánicos y químicos y maximizar la absorción de nutrientes que provienen de tales comestibles.

-Toda persona que se empeñe en conservar saludables cuerpo y mente y desee una vida longeva, sabe que no debería desprenderse de la necesidad de comer inteligentemente, sin embargo, no es tan sencillo como parece.

¿Por qué no lo es?, simplemente porque hay varios factores a tener en cuenta y uno de los que puede inducir a dudas o confusiones, es la gran cantidad de información que diariamente invade nuestros sentidos. Cuando pensamos que estamos comiendo adecuadamente, leemos o escuchamos que tal o cual alimento no era lo que pensábamos; cuando nos interesamos en conocer alguna dieta acorde a nuestras necesidades vemos que hay muchas opciones disponibles, y que debemos ajustar la elección en función de las posibilidades (económicas, de tiempo, elaboración, gusto personal, etc.). Pero, por sobre todo lo dicho, hay un tema que puede considerarse básico. Se trata del consumo o no de carnes, lo cual sigue generando una gran cantidad de opiniones y posturas contrapuestas.

Por más que el ser humano sea consumidor de carne desde los albores de la humanidad, quienes no la consumen afirman que esta no es necesaria para vivir, que se puede prescindir de su consumo desde el nacimiento y que su calidad de indispensable es un mito. Basta, dicen, tener en cuenta que la estructura anatómica del ser humano: dentadura, estómago, intestinos, etc., lo hacen poco apto y eficiente para la ingesta de carne, sin mencionar los desechos tóxicos producidos como consecuencia del proceso digestivo de los productos cárnicos.

También conviene recordar que hay pueblos que desde la antigüedad han seguido una alimentación con casi, o nada de carne, lo cual quiere decir que no consumirla no es algo nuevo. Y además, parece ser que los humanos carnívoros tienen una expectativa de vida algo menor que la de aquellos que no consumen productos cárnicos.

Sostienen asimismo, que los hidratos de carbono, grasas, proteínas, aminoácidos, minerales y vitaminas, pueden obtenerse de muchas fuentes, y de excelente calidad, sin que provengan de la carne. En consecuencia, el hombre podría vivir sin matar, pues no necesita matar para vivir, ya que haciéndolo derrumba, con la muerte de seres vivos, los principios por los cuales lucha.

Consideremos lo dicho en el párrafo anterior. En una primera lectura podríamos asegurar que es cierto, sin embargo si nos detenemos un momento a pensar en los alimentos que compramos, sean estos de origen animal o vegetal, ¿podríamos asegurar que su calidad alimenticia es la que esperamos?, y qué hay respecto a la degradación de los nutrientes que los componen. ¿Han sido los animales que consumimos, adecuadamente alimentados, y en el mejor entorno saludable posible?. ¿Ha sido el suelo que produce los vegetales y cereales que consumimos, adecuadamente tratado? o se han alterado los normales procesos de recuperación?, ¿están tales productos libres de químicos nocivos y o tratamientos que alteran su composición genética original?

Lo cierto es que no son pocos los países en los cuales la degradación de la calidad de los alimentos que se consumen es un hecho cada vez más contundente.

Al igual que sucede con la religión, los hábitos de alimentación nos son inculcados desde el nacimiento sin que podamos elegir, pese a nuestra impronta genética, y esto debe ser tenido en cuenta. En tal sentido, los padres debemos escuchar la voz de nuestros hijos. Si un niño de 4, 5 o 6 años, no desea comer carne, por qué obligarlo si su inclinación es natural? ¿De dónde le viene esa voluntad incorporada, nata, casi ontogenética, de no consumirla?

En el ámbito de las ciencias médicas podemos encontrar hoy precisas recomendaciones respecto de lo que es bueno y lo que no lo es en cuanto a la alimentación, sin embargo, la ciencia tiene todavía largos caminos que recorrer en todas las áreas y lo que hoy se considera recomendable, mañana puede entenderse como dañino y en un mes vuelto a cambiar el criterio y la recomendación.

Personalmente hubo una etapa de mi vida en la cual he prescindido de comer carne durante más de 15 años y puedo decir que fue toda una gran experiencia de la cual aprendí que no es tan simple tener una alimentación sana, equilibrada y suficiente, y:

-Que las actividades de una persona y su biotipología individual determinan con certeza el tipo de alimentación que requiere y los nutrientes necesarios para poder hacer frente con eficacia a los requerimientos energéticos y metabólicos según su ritmo de vida. Claramente debemos entender que cada persona tiene necesidades particulares.

-Que es un hecho concreto que la dieta de quienes no consumen carnes y sus derivados, requiere –para ser bien nutritiva- de un proceso de elaboración que lleva más tiempo y más variedad de alimentos, que no siempre es posible conseguir y si se lo hace, no siempre están en las mejores condiciones.

-Que hay personas que pregonan las virtudes de no consumir carne de ninguna clase y hablan mucho sobre espiritualidad, amor al prójimo, no violencia y desprendimiento, y en contraposición, el escenario de sus vidas es sustancialmente distinto a la realidad de sus discursos.

-Que hay que abrir la mente al punto tal de comprender la biodiversidad humana para entender la disparidad de realidades. No es posible pensar en un criterio cerrado de alimentación y sostenerlo como una verdad revelada. Tratemos de imponer el veganismo entre los esquimales (inuit o esquimos) y veremos como se nos cae la estantería de fundamentos, simplemente por no comprender y aceptar las diferencias.

Es materialmente imposible alimentarse de la misma forma en todos los rincones del planeta, debido a que las distintas regiones y sus condiciones geo climáticas y socio culturales determinan diferentes posibilidades alimenticias y necesidades nutricionales. No es lo mismo alimentarse en zonas frías que en zonas cálidas.

-Que el ser humano es omnívoro desde tiempos inmemoriales.

-Que no somos monos y comer sólo frutas y verduras no es para todos y tampoco es natural.

-Que quienes no consumen productos animales ni sus derivados y realizan actividad física intensa, tarde o temprano tienen que recurrir al consumo de proteínas elaboradas (vegetales o no) puesto que de lo contrario no van a poder mantener sus niveles óptimos de entrenamiento.

-Que no es sano ni equilibrado tomar jugos y licuados en exceso, ya que hay organismos que simplemente no los toleran, y su consumo, además de producir una gran sensibilidad en el tracto gastrointestinal, inhibe la participación de estructuras y órganos que lo componen, así como los procesos químicos y mecánicos asociados.

La leche es un buen alimento, aunque hay personas que no la pueden beber por su intolerancia a la lactosa y aun aquellas denominadas “deslactosadas”, no lo son del todo y también pueden generar intolerancia. Del mismo modo hay que analizar muy cuidadosamente el consumo de los productos llamados “light”, tomando conciencia que detrás de las “importantes recomendaciones orientadas a cuidar la salud”, hay una gran empresa queriendo hacer negocios. Esto quiere decir que no hay una única verdad en ninguna de las áreas de la vida, y la alimentación es un claro ejemplo, en donde los absolutismos deberían ser descartados.

Los artistas marciales, repetidamente lo menciono en este trabajo, tenemos objetivos de muy difícil factura, y la alimentación debe ir acorde con nuestra filosofía de vida. Tampoco debemos olvidar que las condiciones del medio socio económico y geográfico, tanto como la evolución de la especie y en particular la nuestra personal, condicionan muchas características de la vida diaria.

Puedo elegir no fumar, puedo elegir no drogarme y no beber alcohol, pero lo cierto es que mi alimentación depende demasiada cantidad de veces, de gran cantidad de factores externos, sociales, ambientales, económicos, geográficos, etc.

Las artes marciales pregonan principios de amor, ausencia de maldad y respeto por la vida al ir en búsqueda del equilibrio emocional para mejorar nuestra condición espiritual. Estas cualidades deben aplicarse adecuadamente para que estos alegatos tengan un sentido ético.

Un maestro chino me dijo una vez: “yo como un poquito de cada cosa”. Y siempre la tengo presente como una definición atinada, sin embargo, pienso que en algún momento de la historia venidera, quizás el ser humano pueda prescindir de comer seres vivos de cualquier naturaleza y procedencia, también creo, que hoy en día, no es posible para todos, ni en todas las regiones del planeta. Pero, al mismo tiempo me pregunto, si acaso la madre naturaleza no ha provisto una gran variedad de especies, para que cada una cumpla con su cometido dentro del ciclo natural de la vida.
Podríamos concluir con lo siguiente:

Nuestro proceder alimenticio es una pauta bastante mensurable del grado evolutivo de la especie.

Tenga en cuenta que así sea Ud. la persona más equilibrada y sensata del mundo en lo que se refiere a la alimentación, ello no le garantiza desde todo punto de vista que Ud. no vaya a tener problemas de salud, sea que adquiera una enfermedad por contagio o que simplemente le descubran alguna cardiopatía inesperada.

Alimentarse bien es una ciencia, comer es un arte. No importa si es desayuno, almuerzo, cena o un simple tentempié. Siéntese y tómese su tiempo, de lo contrario, comer dejará de ser un arte para convertirse en un hábito automático intrascendente. Los alimentos necesitan de un correcto proceso de incorporación y asimilación, y eso lleva su tiempo, el que deberá ir acompañado por un inteligente momento emocional en el que Ud. debe disfrutar lo que está haciendo.

Esto es nada mas y nada menos que VIVIR. La vida es un manantial de agua fresca del cual se ha de beber de a pequeños sorbos. Sea sensato y no crea todo lo que vea o escuche; piense, analice y aproveche al máximo los resultados de su propia experiencia de vida.

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