Poema del artista marcial.

Hombre o mujer de las artes marciales,
enfrentado a tu oponente,
¿acaso nunca imaginaste moverte con la agilidad de un felino,
 la gracia indecible del vuelo del águila o el sigilo de la serpiente?
¿Pensaste tu cuerpo flexible como el bambú y resistente como el acero?
¿Te viste generando el poder devastador del agua,
mientras te acomodabas a los movimientos de tu adversario,
como el natural elemento se amolda al recipiente que la contiene?
¿Cómo?…,
¿Que eres apenas un ser humano?,
¿Que la torpeza de tu cuerpo te limita?,
Pues entonces, comienza a entrenar y a sentir el dolor del trabajo,
no basta pensar tu cuerpo como el bambú o el acero,
tienes que ser bambú y acero,
no es suficiente parecerte al felino, al águila o la serpiente,
tienes que ser ellos.
No te veas con el poder del agua,
solo sé agua,
si has experimentado esos sentimientos,
si has sentido el clamor de los músculos doloridos,
si el sudor baña tu frente y empaña tu visión,
si tu cuerpo grita, ¡suficiente! y tu mente, ¡no te rindas!
y decides continuar,
vas camino a lograr la sabiduría del dragón,
a elevar la gracia de tu espíritu,
a vaciar de maldad tu corazón,
a estar en armonía con el universo,
y así, quizás, te conviertas en un artista marcial íntegro, honorable,
habrás, de esta manera, superado lo que otros no pudieron,
habrás crecido de verdad,
y, trascendiendo eternamente por las huellas de tus acciones,
tu espíritu enaltecido
hará honor a la memoria de los maestros.

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