Plegaria para un Hayku

Quiera acaso, la divina providencia

acariciar con su halo mis más íntimas pretensiones.

Pueda mi espíritu, iluminar el esquivo

manantial de mi inspiración.

Quiera el destino, calme mi sedienta ambición

de imperfecto mortal abrevando en sus aguas.

Pueda yo, ser tocado por la fortuita vara del azar

y visitar el seno donde habita el Haiku revelador.

Quiera entonces, no se subleve mi mente y

sucumba ante el embate de la emoción.

Pueda así, hallar las palabras justas y la armonía

de una realidad mágica en tan solo tres versos. 

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