La decisión final

Llora su alma y sufre el corazón hendido
tentado por las tinieblas de un abismo negro
y devorador que apura por darle fin
a esa trama macabra y persistente.
Pero allende lo que ven sus ojos
alucina el rojo hirviente de un sol
que los poros de su endeble humanidad anhelan respirar,
aunque sean hoy poco más que una ilusión.
Feroz dicotomía del espíritu que apenas vuela
en busca del viento sanador que arrase
las tinieblas, y lo lleven lejos del tajo mortal de
esa última decisión.
Porque finalmente, la vida, es la mejor opción.
 
Autor: Daniel Spinato

Poema del artista marcial.

Hombre o mujer de las artes marciales,
enfrentado a tu oponente,
¿acaso nunca imaginaste moverte con la agilidad de un felino,
 la gracia indecible del vuelo del águila o el sigilo de la serpiente?
¿Pensaste tu cuerpo flexible como el bambú y resistente como el acero?
¿Te viste generando el poder devastador del agua,
mientras te acomodabas a los movimientos de tu adversario,
como el natural elemento se amolda al recipiente que la contiene?
¿Cómo?…,
¿Que eres apenas un ser humano?,
¿Que la torpeza de tu cuerpo te limita?,
Pues entonces, comienza a entrenar y a sentir el dolor del trabajo,
no basta pensar tu cuerpo como el bambú o el acero,
tienes que ser bambú y acero,
no es suficiente parecerte al felino, al águila o la serpiente,
tienes que ser ellos.
No te veas con el poder del agua,
solo sé agua,
si has experimentado esos sentimientos,
si has sentido el clamor de los músculos doloridos,
si el sudor baña tu frente y empaña tu visión,
si tu cuerpo grita, ¡suficiente! y tu mente, ¡no te rindas!
y decides continuar,
vas camino a lograr la sabiduría del dragón,
a elevar la gracia de tu espíritu,
a vaciar de maldad tu corazón,
a estar en armonía con el universo,
y así, quizás, te conviertas en un artista marcial íntegro, honorable,
habrás, de esta manera, superado lo que otros no pudieron,
habrás crecido de verdad,
y, trascendiendo eternamente por las huellas de tus acciones,
tu espíritu enaltecido
hará honor a la memoria de los maestros.

El viajero

Alguna vez como hoy
pensé el mundo, mi mundo,
sin fronteras ni alambradas.
Alguna vez como hoy, quise ser ciudadano universal
de mi tierra, nuestra tierra.
Viajar errante siendo dueño y extranjero
al mismo tiempo.
Quiero ser parte del mundo todo
y que nadie me pregunte de dónde vengo o a dónde voy.
Quiero perderme en los paisajes y ser parte de los mismos,
quiero conocer y que me conozcan
sin la urgencia de preguntas.
Vengo o voy, me quedo o no permanezco
soy de todos lados y de ningún lado
el mundo es mi mundo, tu mundo, nuestro mundo.
Que por crear fronteras abolimos libertades,
que por defender espacios anulamos emociones.
que por distinguir lados diferentes
nos privamos de lados iguales.
Soy un viajero, migrante cuyo hogar es el mundo,
no me priven de mi paso
no sospechen de mi rostro y mi ropaje,
soy como el ave que migra, se va y vuelve cada temporada
solo para cumplir con el ciclo de la vida
y dejar su impronta en cada estadía.

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